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martes, 7 de diciembre de 2010

SUPERAR EL MAL DE AMORES: ¿UN POCO DE DEPORTE?

Hace poco ví sufrir a una persona a la que aprecio: No tengo apetito, me duele la boca del estómago, no puedo dormir, me cuesta respirar, no me concentro, mis días son tristes... Mientras el grupo de gente que estaba alrededor se empeñaba en despotricar contra el médico que la atendía porque no la había diagnosticado correctamente y, según ellos, no le había recetado tranquilizantes o pastillas para dormir; yo me apresuré a preguntarle: ¿Se trata, por casualidad, de mal de amores? Se derrumbó a llorar. 

El amor es eterno…mientras dura. La mayor parte de las mujeres soñamos con un amor eterno que nos dure para toda la vida, pero no siempre puede ser así. O por lo menos no siempre acertamos a la primera. Y cuando una relación larga, en la que hemos puesto lo mejor que tenemos, se termina, parece que se está llevando un cachito de nosotras. Y duele, claro que duele… Y piensas ¿cómo superaré la ruptura? Pero aunque en el momento no nos damos cuenta, pronto descubrimos que los tópicos, al final, siempre son ciertos… Y es que todo pasa, después de la tormenta siempre llega la calma, y ¡hay más peces en el mar!.

Lo que debemos hacer es poner todo de nuestra parte para gestionar el sufrimiento en esos momentos (os recomiendo que leáis a José Ángel Medinabeitia en Dolor y Sufrimiento), y no sirven recetas ni medicamentos. El sufrimiento viene y tenemos que aprender a convivir con él, comunicarnos y negociar.

Te voy a dar 10 pautas para que si te encuentras en esta situación, no pretendas olvidarte si no conllevarlo mejor: 

1- No es el fin del mundo. Es probable que en este momento pienses que no puedes vivir sin la otra persona, o que nunca conocerás a nadie más, que no te volverás a enamorar…Pero nada más lejos de la realidad. Hay un mundo de posibilidades ahí fuera, y si te empeñas en conservar algo que no funciona, en un futuro te tirarás de los pelos, y te lamentarás de lo tonta que has sido.

2- Ponte guapa. Cuando estamos felices, y sonreímos, estamos más guapas. Pero la relación también es inversa. Si estamos hechas un trapo, podemos empezar a cuidarnos por fuera. Cuando empieces a encontrarte más guapa, más ilusionada, seguro que también empezarás a estar más contenta. (Y para qué engañarnos, si te encuentras con tu ex…que vea lo que se ha perdido)

3-Haz planes. Llama a tus amigos y familiares y haz planes. Pero no para estar llorando ni recordando lo feliz que eras con tu pareja, todos los días. Puedes sincerarte con ellos cuando más lo necesites, pero también debes aprovechar estos momentos con otras personas de confianza para salir a divertirte, y olvidarte un poco de todo.

4- Date tiempo. Tienes que pasar “el duelo”, date tiempo porque las cosas de palacio van despacio. No te gobies pensando que nunca lo superarás porque cuando menos te lo esperes, ni te acordarás de cómo suena su voz.

5- Distráete. No sólo cuando salgas con tus amigos, si no también cuando estés sola. Aprovecha para sacar esa colección de DVDs que tenías olvidada, para apuntarte al gimnasio, o a unas clasecitas de inglés (o de chino, vamos, de lo que más te guste).

6- Sé consecuente. Si la decisión de dejarlo es madura, no le des más vueltas. Evita los líos de una noche con tu ex, o las conversaciones demasiado largas, esperando un regreso, porque si la relación no funciona, lo único que conseguirás es alargar más la despedida, y sentirte peor.

7-Date un capricho. Oye, estás tristona, y te lo puedes permitir. Pues un buen masajito, o ese vestido que tanto te gusta, a lo mejor consiguen subirte el ánimo.

8- Análisis. Cuando creas que ha pasado el tiempo suficiente y que ya estás preparada para ello, analiza la relación. Intenta llegar a una conclusión sobre cuál fue el problema, o los aspectos que no funcionaban bien en esa relación. Aprender de los errores es de sabios.

9-Cuando estés recuperada, intenta mantener siempre los buenos recuerdos de esa relación. Si en algún momento fuiste feliz con esa persona, ese tiempo nunca es tiempo perdido. Céntrate en las cosas buenas y ten un buen recuerdo. No vale la pena guardar rencor.

10- Ya eres una mujer nueva, has conseguido salir victoriosa de una ruptura difícil. ¡Es hora de comerse el mundo!.

No puedo recomendarte que hagas deporte porque sé que ya lo haces, sólo puedo decirte después de todas estas pautas de libro tan fáciles sobre el papel, te volverás a enamorar y sentirás practicamente la misma sensación y tendrás que aprender a gestionarlo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

CON LA SALUD NO SE JUEGA: PRACTICA SPINNING SIN RIESGO

Riesgos Cardiovasculares
La práctica del ejercicio físico es sana. Esta es una expresión muy común pero no se debe generalizar ni a todas las poblaciones, ni a todas las intensidades: el ejercicio físico es sano con control. Es muy común apuntarse a un gimnasio y, sin realizar ningún tipo de chequeo médico o ni siquiera un cuestionario de antecedentes,  te pongan una tabla de ejercicios o que te recomiendan entrar a clase (normalmente la oferta que poseen) sin tener en cuenta tus factores de riesgo. Después de leer los resultados de un estudio que enlazo, me he asustado y creo que sería necesario distribuirlo en los gimnasios o clubes con el fin de que por una vez por todas pongan medios: "con la salud no se juega"

Con el tema del spinning es más evidente, porque requiere un gran entrenamiento previo dado que se trabaja a intensidades muy altas de frecuencia cardiaca y necesita un largo entrenamiento de base aeróbica.

Situación tipo: Señora de entre 40 y 50 años, con sobrepeso, malos hábitos nutricionales, síntomas de menopausia... aparece en abril en el gimnasio con su único objetivo: operación bikini. Se mete en la clase de spinning y no sólo no se controla si no que te das cuenta que se va encendiendo poco a poco, no viene con pulsómetro por tanto puede ir a 200 ppm perfectamente. ¿Qué se debe hacer en esos casos? Mi recomendación es que se quede en la clase pero trabajando con una intensidad muy suave, debe ir adaptándose al trabajo encima de la bici, conocer la postura y poco a poco ir aumentando la intensidad. Sin embargo, creo que existe mucha dejadez en el tema de los gimnasios, se mezcla: negocio, desconocimiento de los trabajadores, falta de medios y en muchas ocasiones, tozudez del cliente. ¿Debería regularse el tema de acceso a los gimnasios y ser obligatorio presentar un chequeo médico o realizar un test a las personas que acudan a las instalaciones? ¿de quién es la responsabilidad: gimnasio, monitor, del individuo?

Por favor, leed el estudio y sobre todo las conclusiones, es necesario que analicéis si tenéis factores de riesgo antes de la práctica de deporte. Ante cualquier duda, consultad con un médico.